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¿Puede comerlo? Los alimentos prohibidos para perros

Equipo Guru 4 Pets7 de septiembre de 20266 min de lectura
Fotografía ilustrativa del artículo sobre nutrición

La escena se repite en todas las casas: estás comiendo, aparecen esos ojos, y cae el pedacito. La mayoría de las veces no pasa nada. Pero algunos alimentos perfectamente normales para nosotros son capaces de mandar a un perro a urgencias, y varios de ellos no están en la lista mental de nadie.

Antes de seguir leyendo, usa el buscador: escribe el alimento que tienes en la mano y te dice de una vez si puede comerlo.

Herramienta

¿Mi mascota puede comer esto?

Escribe el alimento o la sustancia y te decimos si es peligroso, si hay que tener precaución o si puede darse como premio.

Consultas frecuentes:

Los más peligrosos que deberías conocer de memoria:

Chocolate

Peligroso

Contiene teobromina y cafeína, que el perro y el gato metabolizan mucho más lento que nosotros. Cuanto más puro y amargo el chocolate, más teobromina: el chocolate negro y el cacao en polvo son los más peligrosos.

Señales a vigilar: Vómito, diarrea, sed excesiva, inquietud, taquicardia, temblores y, en casos graves, convulsiones.

Qué hacer: Llama al veterinario de inmediato con el dato del tipo de chocolate, la cantidad aproximada y el peso de tu mascota.

Xilitol

Peligroso

Está en chicles, dulces sin azúcar, algunas cremas dentales y productos de repostería. En perros dispara una liberación masiva de insulina que provoca hipoglucemia grave, y en dosis mayores daño hepático.

Señales a vigilar: Debilidad súbita, tambaleo, vómito, convulsiones. Pueden aparecer en menos de 30 minutos.

Qué hacer: Urgencia veterinaria inmediata. Lleva el empaque del producto contigo.

Uvas y pasas

Peligroso

Pueden causar daño renal agudo en perros. No se conoce con precisión la sustancia responsable ni existe una dosis segura: hay perros que se han intoxicado con muy poca cantidad y otros que no, así que se tratan como peligrosas siempre. En gatos también se evitan por precaución.

Señales a vigilar: Vómito en las primeras horas, decaimiento, pérdida de apetito y, después, disminución o ausencia de orina.

Qué hacer: Ve al veterinario aunque tu mascota se vea bien: el daño renal puede tardar en manifestarse.

Cebolla, ajo, puerro y cebollín

Peligroso

Contienen compuestos que dañan los glóbulos rojos y provocan anemia hemolítica. El gato es todavía más sensible que el perro. Cuenta también lo cocido, lo deshidratado y los caldos o sofritos que los llevan.

Señales a vigilar: Debilidad, encías pálidas, respiración agitada, orina oscura y decaimiento, que pueden aparecer días después.

Qué hacer: Consulta al veterinario, sobre todo si fue una cantidad considerable o si el consumo es repetido.

Alcohol

Peligroso

Su sistema es mucho más sensible que el humano y una cantidad pequeña puede deprimir el sistema nervioso central y la respiración.

Señales a vigilar: Descoordinación, vómito, desorientación, respiración lenta, temperatura corporal baja.

Qué hacer: Urgencia veterinaria.

Café y bebidas con cafeína

Peligroso

La cafeína es un estimulante cardíaco y nervioso para el que no tienen tolerancia. El café molido y las cápsulas usadas son especialmente concentrados.

Señales a vigilar: Inquietud, taquicardia, temblores, vómito, convulsiones.

Qué hacer: Llama al veterinario indicando qué consumió y cuánto.

Si ya lo comió, no induzcas el vómito por tu cuenta

Con sustancias corrosivas, con objetos punzantes o en un animal decaído, hacerlo vomitar empeora el cuadro. Llama primero al veterinario y ten a mano el peso de tu mascota, qué comió, cuánto y hace cuánto tiempo.

Ver veterinarios verificados

Esta herramienta es informativa y no reemplaza la valoración de un médico veterinario. La gravedad de una intoxicación depende de la cantidad, del peso del animal y de su estado de salud.

Los cinco que hay que saberse de memoria

Chocolate

Contiene teobromina, que los perros metabolizan muchísimo más lento que nosotros. La gravedad depende de tres cosas: el tipo de chocolate, la cantidad y el peso del perro. El chocolate negro y el cacao en polvo concentran mucha más teobromina que el de leche, así que una porción pequeña de un brownie oscuro puede ser peor que una barra entera de chocolatina.

Uvas y pasas

El caso más desconcertante de la toxicología veterinaria: pueden provocar fallo renal agudo y no se conoce una dosis segura. Hay perros que enferman con un puñado y otros que no reaccionan. Como no hay forma de saber de qué lado está el tuyo, se trata siempre como urgencia.

Cebolla, ajo, puerro y cebollita

Toda la familia Allium destruye los glóbulos rojos y causa anemia. Lo complicado es que el daño es acumulativo y los síntomas tardan días en aparecer, así que rara vez se conecta con la comida. Ojo con lo que menos se piensa: caldos, sofritos, arroz con condimento y comida casera «sin sal» que igual lleva cebolla.

Xilitol

El más subestimado de todos. Este endulzante está en chicles sin azúcar, mentas, cremas dentales, algunas mantequillas de maní y postres dietarios. En un perro provoca una liberación masiva de insulina: la glucosa se desploma en minutos y puede haber daño hepático. Un solo chicle basta en un perro pequeño.

Alcohol y masa cruda

El alcohol afecta a un perro muchísimo más rápido que a una persona. Y la masa de pan sin hornear es doblemente peligrosa: fermenta en el estómago produciendo alcohol, y además crece, lo que puede provocar una dilatación gástrica.

Los que sí puede comer

No todo es prohibición. Como premio ocasional y en trozos pequeños, estos funcionan bien:

  • Zanahoria cruda: crujiente, baja en calorías y buena para los dientes.
  • Manzana sin semillas ni corazón: las semillas contienen compuestos cianogenados.
  • Pollo o pavo cocido sin condimentar y sin hueso.
  • Calabaza cocida: útil incluso para regular la digestión.
  • Banano, sandía sin semillas, arándanos: con moderación, por el azúcar.

La regla general: los premios, sean cuales sean, no deberían pasar del 10 % de las calorías del día. Lo demás tiene que venir de su alimento balanceado.

Qué hacer si ya se lo comió

Actuar rápido y con datos vale más que entrar en pánico. Antes de llamar, ten claro:

  1. Qué comió exactamente —guarda el empaque, ahí están los ingredientes—.
  2. Cuánto, aunque sea una estimación.
  3. Hace cuánto tiempo.
  4. Cuánto pesa tu perro.

Con eso, llama a tu veterinario o entra a una consulta virtual, que en estos casos resuelve en minutos si hay que salir corriendo o si basta con vigilar.

Lo que no debes hacer: inducir el vómito por tu cuenta. Con algunas sustancias —cáusticas o derivados del petróleo— el vómito causa más daño al subir que al bajar. Esa decisión la toma el veterinario.

Prevenir es más fácil que curar

La mayoría de las intoxicaciones domésticas se evitan con tres hábitos: guardar la basura en un recipiente con tapa que el perro no pueda voltear, mantener bolsos y maletas fuera de su alcance —ahí viven los chicles con xilitol—, y avisarle a las visitas que no le den comida sin preguntar. Esa última es la que más cuesta y la que más sirve.

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